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VOTO CORRECTO 16 mayo, 2011

Posted by CONTABILIDAD PUNTUAL in Politica Guatemala.
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Me llego este correo creo oportuno compartirlo con ustedes

Problema 1: «Yo votaré en blanco/nulo».

Para el cálculo de sufragios para la Presidencia de la República, los votos blancos/nulos no cuentan para el cómputo final (Art. 201, Ley Electoral), por lo que, matemáticamente, son un total y absoluto desperdicio: no sólo son una manifestación estéril de inconformidad (no pasan de ser anécdota), sino que no impiden que los candidatos «malos» accedan a segunda vuelta, o peor aun: que uno de ellos gane de una vez en la primera.

Ejemplo:

Sobre una base de 100 votos brutos, imaginemos que, al final del escrutinio de la primera vuelta, el resultado es éste:

Candidato A: 48 votos.
Candidato
B: 22 votos.
Candidato C: 10
Candidato
D: 10
Votos blancos y nulos: 10.
Total de votos: 100. 90 válidos y 10 nulos/blancos.

Muchos pensarán así: «voté en blanco e hice saber mi inconformidad; además, esos 48 de A no le alcanzan para ser Presidente. Tiene que haber segunda vuelta».

Luego, en la noche, mira los resultados en canal 25 de UHF, y se asusta: el candidato A obtuvo, en efecto, 48 votos, que, sobre una base de 100, parecerían menos de los requeridos para ganar en primera vuelta (se necesita más del 50%). Pero esto no es así, pues los votos nulos/blancos no son tomados en cuenta para el cómputo de votos; por tanto, los 48 votos del candidato A no representan el 48%, sino el 53,33 %, ya que los porcentajes asignados a cada candidato se calcularán sobre la base de 90 votos (válidos) y no sobre 100 (totales). Los diez votos nulos/blancos son un total y absoluto desperdicio.

Y eso es en la primera vuelta. En la segunda es todavía más triste:

Supongamos el siguiente escenario:

Toda la buena voluntad de la gente que sí votó responsablemente no fue suficiente para evitar el yerro colectivo, y la masa inocente acabó ungiendo a A y a B para una segunda vuelta. Tocará a los buenos ciudadanos, pues, elegir entre el Sida y el Cáncer (como diría Vargas Llosa).

Imaginemos que, al final del escrutinio de la segunda vuelta, el resultado es este:

Candidato A: 4 votos.
Candidato
B: 5 votos.
Nulos/Blanco: 91 votos.

Nueve de cada diez personas votaron en blanco/nulo para manifestar su inconformidad con los candidatos elegidos para disputar la segunda vuelta. ¡Nueve de cada diez! Y yo les pregunto: ¿sirvió de algo?

¿El candidato Blanco/Nulo será nuestro nuevo Presidente? No.

El candidato Blanco/Nulo habrá sido quizás el individuo más votado en la Historia de la República, pero ni aun el clamor popular puede investirlo con la Primera Magistratura de la Nación.

Con apenas el 5% de los votos totales, el candidato vencedor, señores, es B. De 100 emitidos, sus «miserables» 5 votos representan el 55,55% de los votos válidos, es decir, más de la mitad, y se ha convertido con ello en el nuevo Presidente de la República de Guatemala. Tan sencillo como eso.

Los 91 votos nulos/blancos no sirven para nada. Son, literalmente, un papel arrojado a la basura.

No es que el voto en blanco sea siempre un ejercicio inútil. En naciones educadas, el voto blanco masivo es una muestra estoica de la inconformidad ciudadana. Pero Guatemala no está para eso en este momento: la Nación está en uno de los períodos más negros de su historia, y el voto blanco/nulo sólo facilitará el cataclismo.

Problema 2: «Yo voto por el menos malo (en primera vuelta)».

Supongamos que buena parte de la Nación sabe perfectamente que es peligroso que gane el candidato B (es un supuesto), y que también hay una buena parte a la que tampoco le gusta el candidato A.

Si preferimos a C y D por sobre A y B, ¿por qué votar por A? No existe literalmente ni un solo argumento, ni lógico, ni matemático, para hacer tal cosa. No necesariamente se debe votar por A para que B no gane; y esto es así porque en la contienda hay más de dos candidatos.

A pesar de que el escenario de «simpatía» no es tan malo para C y D, la cultura ciudadana es muy pobre, y la gente tiende a ser «pragmática», según ella, y razona así: «A mí me gusta/convence el candidato C (o el D, o cualquier otro), pero si voto por él desperdiciaré el sufragio, porque la mayoría votará por A o por B. Entre A y B, el que menos me gusta es B, entonces, aunque tampoco me guste A, mejor votaré por él pues, votando por A, al menos me aseguro de que B no gane».

Este razonamiento es ERRÓNEO.

Veamos este ejemplo:

Tuvo lugar la primera vuelta el 11 de septiembre, y hubo 100 votos emitidos. El 10 de septiembre, millones de personas vieron esto, y entendieron que es inútil votar en blanco, pero siguieron aplicando la teoría del «menos malo» en primera vuelta.

La gente, fuertemente influenciada por Encuestas, noticieros, periódicos etc. votó así:

Candidato A: 40 votos
Candidato
B: 20 votos
Candidato C: 15 votos
Candidato
D: 15 votos.
Resto de candidatos: 5 votos.
Total: 100 votos.

C y D fuera de la segunda vuelta.

Pero, indagando con los vecinos, resulta que 15 de los 40 votos que tiene A eran en realidad de votantes que preferían a C y a D. Pero, entonces, ¿por qué los tiene A? La respuesta es bastante triste: 15 personas, atemorizadas, mal aconsejadas, creyeron que dando su voto a A evitarían que B ganara; cuando, en realidad, habría dado exactamente lo mismo que se lo dieran a sus candidatos originales: C y D.

¿Qué habría pasado, entonces, si toda la gente hubiese votado como habría querido, y no como pensó que sería «lo más práctico»?

El resultado habría sido muy distinto:

Candidato A: 25%.
Candidato
B: 20%.
Candidato C: 23%.
Candidato
D: 22%.
Resto de candidatos: 5%.
Total: 100%.

Hipotéticamente, habría sido un resultado mucho más reñido. Y podríamos haber evitado la catástrofe; pero nunca lo sabremos porque la mara votó por el menos malo (de los mayoritarios) en primera vuelta, sacando a los buenos/regulares de la contienda, y obligándonos a elegir, en segunda vuelta, entre «malo» y «pésimo».

Id y enseñad a todos esto: En la primera vuelta no se pierde ningún voto efectivamente sufragado. Las pérdidas provienen exclusivamente del abstencionismo y de los votos nulos/blancos.

Cuando se trata de evitar el arribo al poder de una persona indeseada, o peligrosa, matemáticamente da igual votar por uno u otro candidato en la primera vuelta (siempre que sea distinto al candidato no deseado). Cualquier voto, para cualquier candidato, resta posibilidades al indeseable, sin importar por quién se vote.

Cuando hay más de dos candidatos (primera vuelta), los únicos votos que aumentan o disminuyen el % del candidato no deseado son los de la gente que decide votar por el candidato no deseado, y nada más. A diferencia de la segunda vuelta, en la primera los % de todos los candidatos son independientes entre sí y no se afectan los unos a los otros.

Conclusiones:

I. En la primera vuelta, voten por el candidato de su preferencia, quienquiera que éste sea, pues todos los votos correctamente emitidos son válidos, indistintamente de a quién se lo adjudiquen. Siempre que haya más de dos candidatos, cualquier voto para cualquiera de ellos es útil para evitar que el candidato indeseable gane. Matemáticamente, ningún voto correctamente sufragado se pierde.

II. Los votos blancos/nulos (y los mal marcados —Art. 237, Ley Electoral—) no cuentan para el cómputo de votos. Los están arrojando a la basura. Y ojo con los mal marcados: por cualquier imperfección los descartan, y un voto que ustedes creían válido puede ser considerado nulo por la Junta Receptora de Votos.

III. Si toda la gente supiera cómo funcionan las matemáticas de la primera vuelta, miles de personas votarían por la persona en quien realmente creen, y no por el «menos malo», y muchos de los votos blancos/nulos de una primera vuelta tal vez serían para los candidatos buenos/regulares; provocando, quizás, que al menos uno de los candidatos «malos» no accediese a la segunda vuelta, pues uno «regular/bueno» ocuparía su lugar. Y a partir de allí otra historia sería…

IV. La «teoría del menos malo» sólo aplica en segunda vuelta (donde es necesaria), no en la primera.

V. Del abstencionismo no hay mucho qué decir: la omisión del que no va a las urnas contribuye a que toda la masa inocente unja a personas peligrosas o incompetentes. La gente que no vota no tiene derecho de opinar, ni de quejarse durante 4 años de calamidad. Tan sencillo como eso.

Una útil comparación:

En el sistema mexicano sólo se vota una vez y basta con obtener la mayor cantidad de votos en esa única elección, sin que el % obtenido deba exceder una cifra específica. En el país de Cuauhtemoc, las matemáticas de la Elección Presidencial son las de nuestra segunda vuelta, pero con todos los candidatos. ¿Cómo así?

Imaginen este escenario:

Presidencia de México: julio de 2012. Hubo 100 votos totales. Y como los mexicanos sí conocen su sistema, ninguno votó en blanco. Los resultados fueron estos:

Candidato A: 35 votos.
Candidato B: 25 votos.
Candidato C: 15 votos.
Candidato E: 15 votos.
Resto de candidatos: 10 votos.
Total: 100 votos. Todos válidos.

A y B obtuvieron la mayor cantidad de votos en la elección. ¿Segunda vuelta entre A y B? No. En México no hay segunda vuelta. Con apenas 35 votos, el candidato A se convierte en el próximo Presidente de los Estados Unidos Mexicanos. Ahí sí aplica la teoría del menos malo, porque es a elección única, en una sola ronda. No hay margen para el error colectivo.

Para la elección de la Presidencia de la República, el sistema guatemalteco es mejor que el mexicano. Pero, entonces, ¿cuál es el problema en Guatemala? Dura es la respuesta, pero verídica: la gente vota con los pies.

La enorme masa votante se deja influenciar por lo que dice la muchedumbre; mientras los estratos «educados» votan con más temor que convencimiento. En suma, todos se dejan apantallar por algunos medios de comunicación, o por la descomunal maquinaria propagandística de los que pueden pagar más… Peor aún: ni siquiera los instruidos conocen la Constitución, ni la Ley Electoral, ni las reglas más elementales de la estadística electoral… y así, un largo etcétera.

«No queremos errar una vez más. ¿Qué es lo que debemos hacer? »

Los dictados del sano criterio establecen:

Primera vuelta: Voten por quien verdaderamente los convenza, y voten bien. No voten en blanco/nulo. Y tampoco voten por el menos malo de los aparentemente «mayoritarios» (a menos que sí quieran votar por ellos; libre albedrío, y todo el mundo tiene el derecho de cometer sus propios cagadales.).

Segunda vuelta: Si ni aún votando correctamente en primera vuelta pudimos evitar que Cáncer y Sida pasaran a la segunda, pues voten por Cáncer: la quimioterapia existe. Depende de nosotros aplicarla, o al menos no dejar en paz al maldito cáncer para que no se expanda por todo el cuerpo del Estado durante los próximos cuatro años. Y, por favor, tampoco voten blanco/nulo en la segunda vuelta; pues no sea que en el juego de las proporciones acabemos beneficiando a Sida, y habremos arruinado todo: apaguemos la luz y larguémonos. Todo el esfuerzo se habrá ido.

¿Ningún candidato les agrada? Qué bueno. Son ciudadanos exigentes. Pero, yo les pregunto, ¿permitirán que una horda de inocentes/manipulados elija por ustedes?

Estamos lejos de encontrar un manantial de sabiduría política entre los que buscan cargos públicos, cierto. Y más específicamente, en la probable segunda vuelta: ¿qué es peor, el barro o el estiércol? Vayan y escojan, por lo menos, el barro. Esperemos que se seque pronto y que podamos sacudírnoslo en cuatro años, que ojalá transcurran pronto.

Pero si ni siquiera hacen eso, y permiten que el estiércol nos invada por todas partes, secuestrando nuestras instituciones y conduciéndonos directamente al colapso, no tienen derecho a quejarse si todo se va al demonio y la Nación enfila directo al abismo. Luego no lloren como niños en los foros y tertulias lo que no pudieron defender como hombres en las urnas.

Piénsenlo.

Que viva la República de Guatemala.

Bonus: Artículo 237, Ley Constitucional Electoral y de Partidos Políticos: «[…] Será nulo todo voto que no esté marcado claramente con una «X», un círculo u otro signo adecuado, cuando el signo abarque más de una planilla […], o cuando la papeleta contenga modificaciones, expresiones, signos o figuras ajenas al proceso. También serán nulos los votos que no estén consignados en boletas legítimas, aquellos que pertenezcan a distrito electoral diferente o que no correspondan a la Junta Receptora de Votos de que se trate, así como aquellos votos que en cualquier forma revelen la identidad del votante».

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Comentarios»

1. Geovani - 16 mayo, 2011

Esta un poco largo el contenido, pero igual esta entendible YO NO VOTARE NULO POR SUPUESTO, asi que hay que simplificar mas y seguir enviandolo a los ciudadanos para que seamos concientes de nuestro deber y pedirle a DIOS sabiduria para que con nuestro voto elijamos y ojala nuestra Guatelinda pues tenga mejores resultados y no vivir lo que estamos viviendo tristemente lo del fin de semana..

2. CONTABILIDAD PUNTUAL - 16 mayo, 2011

Gracias, lo vamos hacer tipo presentación mas resumido, saludos

3. Alejandro - 20 abril, 2015

El artículo olvidó mencionar los US$ 4 que encima hay que pagar a los partidos políticos por cada voto válido…

4. Edgar - 21 abril, 2015

Muy interesante el análisis y muy claro, solo agregaría un análisis del pago por voto del TSE a cada partido luego de las elecciones

5. Inger De Paz - 21 abril, 2015

Y qué pasa si ni A,B,C,D,E, y todo el abecedario no me parece? Sencillamente ya no le creo a ninguno. Estos últimos gobiernos corruptos y lo “poco” de campaña electoral para este período hicieron que perdiera la fe.

6. Javier García - 22 abril, 2015

pfffff que no me vaya a estar quejando después si no voto… jaaa he visto gente que fue a votar, como se debe, quejándose y todo da igual… motivan a ir a las urnas con la ilusión de que eso te da un derecho cuando los funcionarios se pasan por el arco del triunfo tal cosa, lo mismo da votar que no votar en ese sentido, de qué me sirve elegir “correctamente” si de todos modos hacen lo que quieren. Aquí el problema está en que ponen de candidatos hasta personas que ni siquiera tienen educación superior… hay un mínimo de edad pero no un mínimo académico… desde ahí vamos mal… a dar atole con el dedo a otro lado, que aquí gana el que tenga recursos para hacer mas bulla y la canción mas bonita (o el que mas cosas regale), no el mas preparado para el cargo. Prediquen todo lo que quieran, pero yo no me haría ilusiones de que algo “mágico” va a pasar el otro año o dentro de cuatro u ocho, esto va para abajo y es la triste realidad, ya todos los que llegan al poder van con mira de sacarle lo último a la piñata, nada mas. Lo que hace bien el artículo es comparar con enfermedades, pero qué orgullo o tranquilidad puede haber al pedirme que yo elija con qué me quiero morir? que manden lo que quieran (cáncer, sida, rabia, ebola, etc…) que al final todos son lo mismo… desgracia, que manden al peor así tocamos fondo mas rápido y talvez, solo talvez entonces salgamos adelante, como se ha visto en otras naciones ya décadas atrás.

Johanna Wenzel - 5 mayo, 2015

El q no vota pierde sus derechos en una democracia. abstenerse no es mejor q votar en blanco/nulo. Cada voto puede cambiar el resultado, no ir del todo es ignorante!

eddy - 7 mayo, 2015

lujo de comentario, gracias Javier por tan interesante punto de vista, comparto tu visión.

7. Lucky Pazos - 22 abril, 2015

Muchas gracias, lo voy a remitir a mis contactos. Y me parece que está muy bien explicado.

8. Bryan - 23 abril, 2015

El voto nulo significa que no le estoy regalando los $ que dan por cada voto valido a ningún partido. Ademas tus ejemplos se ven muy bonitos pero las cantidades que tomas no se acercan a la realidad de Guatemala. En realidad A, B, C, D y F son malos, mientras que G y H son medio buenos, los que quieren a G y H son los que no son ignorantes y juntos ni le hacen cosquillas a los que quieren a A y B.

9. Randolfo F. Romesal - 23 abril, 2015

Leí todo, desde el logo del encabezado hasta la carita feliz del final de la página. Y lo más sensato y lúcido con que me he topado es con el comentario #6 de Javier García. Vale todo el artículo.

10. M - 23 abril, 2015

Votarán Nulo en forma de protesta porque al final las elecciones ya están arregladas, así que aunque votemos nuestro voto es basura para ellos.

11. Juan c - 26 abril, 2015

pues totalmente de acuerdo con el artículo… sale mas caro votar mal que dar “x” monto a los partidos políticos, la deuda electoral no es nada comparado a elegir malos partidos… gracias.

12. Guayo - 5 mayo, 2015

De acuerdo con el comentario de Bryan, el tema aquí es que ahora les pagas $4.00 por voto obtenido y no $1.00 como estaba en las elecciones anteriores, entonces queremos regalarles a esos malos políticos $4.00 por voto o mejor NULO para que vean que no estamos de acuerdo con ellos????

ANA ELLY DE BONILLA - 6 mayo, 2015

Es d elos cuatro dolares el falso les pagas 2
porque la CC no avaló esa reforma. sigue siendo 2.

13. eddy - 7 mayo, 2015

buen articulo, la conclusion es personal, el votar es seguir legalizando un proceso viciado de principio, que gane en primera o en segunda vuelta no es problema, como dice el creador del articulo, que gane cancer o sida en primera vuelta, si lo ponemos en palabras un poco mas chabacanas es: escojamos al menos peor, eso no es democracia, eso no es lo que queremos, mucho menos hacerles llegar por medio de un voto valido el pago de 1, 2, 3, 4, o 5 dolares a cada partido, es premiarlos por ser “mediocres” y grandes avariciosos dia a dia, voto nulo manda un mensaje: “estas gobernando gracias a la gente tonta” el gobierno no tiene el respaldo del pueblo y “la democracia” ya no es un modelo valido para la mayoria si no existe una buena “oferta” politica, que vayamos despues a exigir, no es una opción, es una obligación, que seamos irresponsables con ese deber civico, es tema diferente, pero votar nula y de acuerdo a todos los datos aportados, es nuestra unica salida.

14. estuardo estrada - 8 mayo, 2015

MMmmm que se arreglaria con votar nulo, o no votar? nada. solo manifestarian su descontento el cual no dudo de su autenticidad, pero nos toca pensar y no votar solo por compromiso o por las cancionsitas o x lo fisiquin, o x q es mujer, No. Razonemos el voto. y a participar mas y activamente en la politica si queremos cambiar algo x q es a nosotros a quien nos toca arreglar esto…Excelente, sería mejor llevar un liston o una moña negra el día de las elecciones para manifestar nuestro descontento y depositar nuestro voto razonado….


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